La plagiocefalia y la braquicefalia posicional se pueden prevenir. Te explicamos cómo.

La plagiocefalia y la braquicefalia posicional son dos tipos de alteraciones de la forma del cráneo que encontramos con frecuencia entre los bebés atendidos en el CDIAP entre los cero y los seis meses de vida, pero hay formas de prevenir su aparición. Si nos acompañas, te lo contamos.

Hay diferentes alteraciones que pueden generar una deformidad en los huesos del cráneo del bebé y en el correcto crecimiento de éste, se pueden producir antes del nacimiento, en una etapa prenatal o después del nacimiento, en la etapa postnatal. Nos centraremos en contaros dos tipos de deformidades posicionales muy habituales.

¿Por qué el bebé es susceptible de sufrir estas deformidades?

Hay dos características del bebé que favorecen este tipo de deformidades.

La primera: los huesos del cráneo de un bebé aún no están desarrollados, son moldeables y susceptibles de deformarse ante una presión externa continuada.

La segunda característica: en los primeros meses de vida, el bebé no tiene capacidad para cambiar de postura solo. El poco control de la cabeza puede hacer que quede apoyado en una misma posición durante mucho rato. Por tanto, depende del adulto para evitar que el cráneo moldeable quede apoyado mucho rato sobre una misma superficie.

La combinación de estas dos características son determinantes para la aparición de muchas de las plagiocefalias y braquicéfalas. Incidir en los cambios posturales que el niño todavía no puede hacer es la clave de la prevención.

En la plagiocefalia se puede observar como un lateral posterior del cráneo es más plano que el otro, y puede ir acompañado de asimetría facial, en la braquicefalia se observa un aplanamiento de toda la zona posterior del cráneo.

¿Cómo puedes prevenirla?

Mientras el bebé está despierto favorece los cambios posturales.

Cambiándolo de postura:

– Ponlo a ratos boca abajo.

– Estíralo de lado, tanto sobre el lado derecho como el izquierdo.

– Mientras le das pecho o biberón o está en tus brazos, procura cambiarlo de brazo.

Cambia de superficie, puedes poner a tu bebé sobre la cuna, la cama grande,  en el sofá (asegurando que no pueda caer), o en el suelo sobre una manta.

¿Cuándo hacer los cambios posturales?

CUALQUIER MOMENTO ES BUENO: puedes favorecer estos cambios de postura durante las actividades de la vida diaria como por ejemplo cuando cambias el pañal, cuando lo vistes, durante el baño y después del baño, durante los momentos de juego y mimos, mientras le das el pecho o el biberón, etc. 

Para salir a la calle puedes alternar los ratos con el cochecito y el porteo tanto con pañuelo como con mochila. Es una buena manera de transportar a tu bebé, favorece el contacto contigo, el control postural y evita presiones en el cráneo.

Mientras está durmiendo: el niño duerme boca arriba pero su cabeza puede girar a un lado y al otro o bien mantenerse mirando hacia arriba. Procura que después de cada toma o cada período de sueño, alterne estas opciones.

Dificultades comunes para seguir las pautas:

– A mi bebé no le gusta estar boca abajo: los bebés consiguen estar cómodos en esta postura poco a poco. Al inicio no tienen fuerzas suficientes para mantener la cabeza arriba y pueden sentirse incómodos y solos. No pasa nada si no se mantienen mucho tiempo en esta postura, lo importante es que estén en ella pequeños ratos, aunque sea un minuto, pero muchas veces al día y siempre disfrutando de tu compañía.

Puedes ayudar a mantener esta postura si pones una toalla o una manta enrollada bajo sus axilas y su pecho, así estará más elevado y le será más fácil levantar la cabeza. También lo puedes estirar boca abajo sobre tu pecho y cuando levante la cabeza te verá, eres el mejor estímulo que hay.

– Puede suceder que tu bebé tenga preferencia para girar la cabeza hacia un lado más que hacia el otro. Si compruebas que es una preferencia sostenida y que no puedes girar la cabeza de tu bebé en el lado contrario:

  • Observa si hay un estímulo del entorno que le llame mucho la atención y haga mantener la postura (luz, color, la madre o el padre, objetos móviles, juguetes …). Si es así modifica el entorno, cambia la cuna de posición, el juguete de lado o lo que sea necesario para conseguir que cambie el lado hacia donde mira.
  • Si has estado estimulando el cambio o el giro de la cabeza y el bebé no puede o no se deja, puede estar asociado a tortícolis congénita, consulta con el pediatra.

Si tienes en cuenta estos consejos, podrás prevenir la plagiocefalia y la braquicefalia posicional mientras acompañas a tu bebé a explorar el espacio y el entorno, a conocer su cuerpo y a descubrir el movimiento disfrutando de un buen rato contigo.

Si ves signos de plagiocefalia y/o braquicefalia consulta a tu pediatra. Es necesario que un profesional le haga una valoración.

Rosa Meseguer, Eulalia Gallart y Cristina Bel, Fisioterapeutas especialistas en atención precoz.

CDIAP BAULA, l’Hospitalet de LLobregat